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EL SEXO Y LAS MATEMÁTICAS

 

Desde hace tiempo imparto talleres con jóvenes, sobre todo en institutos de secundaria en los cursos de 4º de la ESO y de 1º y 2º de Bachillerato. En principio, estos talleres van dirigidos a la sensibilización y formación sobre la prostitución y la trata, y digo en principio porque al final los he tenido que convertir en  talleres abiertos pues voy con unos contenidos y acabo trabajando, casi siempre, en educación sexual afectiva.

Comienzo, la mayoría de las veces, enmarcando conceptos como la empatía hacia las mujeres que se encuentran en el sistema prostitucional y ofreciendo datos que les hagan cuestionarse ideas preconcebidas o haciéndose preguntas de porqué aceptamos ciertos comportamientos como válidos, pero sobre todo intento hacerles ver cómo les afecta a ellos y ellas el fenómeno de la prostitución. Hablamos de datos, como que la prostitución-trata es uno de los tres negocios ilegales más importantes y que mueve más dinero en el planeta. Les digo que España está a la cabeza, junto con Tailandia y Puerto Rico, de la lista de países en los que más se consume prostitución y se mueve a personas con fines de explotación sexual. Que España es la puerta de entrada a Europa de mujeres tratadas con fines de explotación sexual, sobre todo africanas y sudamericanas. Les explico que en Canarias hay estudios que confirman que cuatro de cada 10 hombres pagan por sexo (y estos son solo los que lo dicen abiertamente). Que muchos hombres relacionan prostitución con ocio y que cada vez los percentiles, tanto en oferta como en demanda, son más bajos. Que cada vez son más jóvenes y que el consumo de porno es la educación sexual de nuestros jóvenes y que empiezan a verlo a los 9 años. Que se frivoliza la sexualidad, que se mercantilizan, cada vez más, los cuerpos de las personas… Y así empiezo, y de repente, como quien no quiere la cosa, siempre acabamos en el mismo lugar: sexo y sexualidad. Y esto es lo me cuestiono, lo que ellos y ellas, cientos de jóvenes, me están enseñando. Que cuanto más tiempo empleemos en trabajar una sexualidad igualitaria desde el respeto al otro, menos tendremos que trabajar en atajar las consecuencias.

El Movimiento Feminista tiene muchos frentes abiertos, y en la mayoría de las ocasiones nos pueden las urgencias, pero creo profundamente que una de las aportaciones y de mayor urgencia que debemos trabajar y ofrecer es una Teoría Sexual o de la Sexualidad Feminista, ya sea sólo por la necesidad de ofrecer una alternativa a las teorías sexuales cosificadoras o coitales, necesitamos definir y conceptualizar, deconstruir argumentaciones y realidades dadas por válidas por el patriarcado y que, en mi opinión, son los pilares dónde se asientan los problemas y violencias con las que tenemos que convivir.

Cuando a mitad de los talleres, después de exponer argumentos, datos y vídeos en los que se analiza cómo viven las mujeres dentro del sistema prostitucional, les pongo la definición de la Real Academia de la Lengua Española (esa institución tan igualitaria) de prostitución: “Actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero”, comienza mi aprendizaje pues en ese momento los y las jóvenes con las que trabajo me preguntan porqué se habla de “relaciones sexuales” y me piden que defina qué es una relación sexual.

Este es un trabajo que hemos realizado conjuntamente y al que debo agradecer a cada uno de ellos y ellas pues entre todas hemos creado esta sencilla fórmula matemática para definir lo que es una relación sexual igualitaria, y todo lo demás debemos llamarlo de otra manera porque si no cumple con los siguientes indicadores es otra cosa:

 

Sx= P + D

C

Sx: Relación sexual igualitaria (RSI)

P: Placer mutuo, entendemos que las personas que van a mantener una RSI tienen que tener la intención de querer dar placer mutuo, aunque este al final no se consiga por diversas cuestiones, pero entendemos que debe de haber intención.

D: Deseo mutuo entre las personas que mantiene una RSI

C: Consentimiento (no viciado) mutuo.

 

Ya sé que parece ingenua y muy sencilla, pero  desafío a madres, padres, tutores, educadoras…a que hagan el pequeño experimento de trabajar con los y las jóvenes esta sencilla ecuación y comprenderán en un solo momento qué entienden, qué problemas ven, cómo ajustan criterios, cómo modifican conceptos cuando se les aporta desde el respeto a su inteligencia. Pero lo más interesante de todo esto es que cuando planteamos esta ecuación para definir relaciones sexuales y volvemos a la definición de la RAE, son ellos y ellas los que me dicen que poco o nada tiene que ver la prostitución con el sexo, porque en la prostitución no ven el placer mutuo, ni el deseo y que el consentimiento siempre es viciado. En resumen, la prostitución tiene ver muy poco que ver con el sexo, pero sí tiene que ver, y mucho, con las matemáticas.

 

Begoña Vera Guanche

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